La cigarra y la hormiga
Durante el verano, una cigarra cantaba alegremente en la hierba. Cerca de allí, una hormiga recogía granos para guardarlos y tener comida.
La cigarra le decía que descansara y disfrutara del sol. La hormiga sonreía, pero seguía trabajando un poco cada día.
Cuando llegó el invierno, el campo se cubrió de nieve y ya no había semillas fáciles de encontrar. La cigarra llamó a la puerta de la hormiga.
La hormiga la recibió y compartió su comida. También le explicó que prepararse a tiempo ayuda cuando llegan los días difíciles.
La cigarra agradeció la ayuda y prometió organizarse mejor. En primavera cantó de nuevo, pero también trabajó y guardó parte de lo que encontraba.
Desde entonces, las dos aprendieron algo juntas: la vida es más bonita cuando hay música, trabajo y amistad.
Disfrutar está bien, y prepararse también.